¡Esto sí que es una performance!

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TÍTULO: Sette opere di misericordia

AUTOR: Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán, 1571- Porto Ercole, 1610)

LUGAR: Un callejón oscuro de Nápoles. Cualquiera de la zona de Forcella, lleno de gente que pasa, de ruido, de motos que te pasan por encima mientras esquivas los contenedores de la basura llenos a rebosar. Una iglesia cerrada a cal y canto desde hace años, y un bajo con la puerta abierta a través de la que se ve una familia sentada a la mesa. Por la tarde, ya anocheciendo.

DURACIÓN: El tiempo en que la luz de la antorcha, que lleva el Diácono, desaparezca por la derecha de la escena.

ACCIÓN: En pequeños grupos o en parejas se realizarán cada una de las acciones establecidas teniendo en cuenta que todas ellas deben suceder a la vez. El grupo del muerto: sólo se  le ven los pies; la antorcha bien alta, en el centro. La que da de comer al hambriento en la cárcel, Pera, se acerca rápidamente a Cimón,  que sacará sólo la cabeza por los barrotes. El San Martín, con la capa preparada en la mano para dársela al pobre enfermo que se situará, con el torso desnudo, justo a sus pies. A su lado, el peregrino (sin olvidar la vieira, por favor) que pide indicaciones al transeúnte de dónde puede alojarse (éste que haga evidente la señal con el dedo apuntando fuera de la escena). Justo detrás, Sansón, beberá agua de la quijada de un asno (no hace falta que sea la de los filisteos, pero pinta de hueso raro tiene que tener. No vale un vaso ni una cantimplora). Los que hacen de ángeles, con cuidado de no hacerse un lío con las alas  y caerse de la escalera, se abrazan y miran hacia abajo con cara de velocidad; es sólo un momentito, así que tened cuidado no le tiréis el niño a María…

 

 

2 respuestas a “¡Esto sí que es una performance!”

  1. alberto dice:

    ay! qué tiempos aquellos!

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