¡Esto sí que es una performance!

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La Inmaculada Concepción de María. ca. 1630. Francisco de Zurbarán. Museo del Prado

TÍTULO: La Inmaculada Concepción de María                        

AUTOR: Francisco de Zurbarán (1598-1664)

LUGAR: Un espacio suspendido no sometido a la ley de la gravedad ni a ninguna otra ley física

DURACIÓN: Indefinida

ACCIÓN: Lo que hay que hacer aquí es ver. Tomando prestada la expresión de Víctor I. Stoichita, la imagen es parte de una “experiencia visionaria” (El ojo místico, 1995). Se trata de una visión de lo invisible, es decir de aquello que, de no ser por la pintura, nunca podríamos llegar a ver con nuestros ojos. La imagen en sí no hace otra cosa que ser imagen: no es un relato, no es una escena, no es algo que ha sucedido en el mundo.  Estamos ante una imagen generada en el pensamiento que, por gracia de la pintura, se ha condensado en el lienzo. La acción que nos corresponde, por tanto, es ejercer nuestra capacidad de imaginar cosas que no están en el mundo. Nos toca hacer del Dios de la tradición católica y concebir a la Virgen María como un pensamiento mucho antes de que ésta nazca físicamente. Esa es la manera de que las cosas permanezcan puras y libres del pecado original.
Jaime Conde-Salazar

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