03 La labor del dramaturgista. Los sentidos

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3. Whatever additional tasks –sometimes very practical and certainly highly varied- the dramaturge takes on in the course of an artistic process, there always remain several constants present in his work; dramaturgy is always concerned with the conversion of feeling into knowledge, and vice versa. Dramaturgy is the twilight zone between art and science.
(3. Al margen de las tareas adicionales- a veces muy prácticas y ciertamente de carácter muy variado-  que el dramaturgista va asumiendo a lo largo de un proceso artístico, siempre hay varias constantes presentes en su labor; la dramaturgia tiene siempre que ver con la transformación del sentimiento en conocimiento y viceversa. La dramaturgia está en el espacio intermedio entre el arte y la ciencia.)
(Marianne Van Kerkhoven, 1994, “Looking without a pencil in the hand”, Theatreschrift, # 5-6)
En la actualidad, somos capaces de distinguir (con más o menos precisión) las tareas que llevan a cabo los profesionales que están implicados en un hecho artístico. No hay más que ver cómo, llegado el momento de dar premios, se establecen unas categorías según los trabajos que cada uno hace . Todos tenemos una idea de lo que hace una iluminadora, un compositor, un diseñador de vestuario, un director, una productora, etc. Sin embargo, el trabajo del dramaturgista permanece fuera de esa definición gremial en la que las tareas de cada uno están establecidas de antemano. Y es que el dramaturgista debe estar dispuesto a hacer de todo: desde escribir un proyecto, hasta encontrar un sitio para comer para toda una compañía, organizar un día en la playa, estructurar un ensayo, diseñar un espacio escénico, no hacer nada durante varias jornadas, escribir una nota de prensa, hacer de cicerone en una visita a un museo, comprar comida o barrer y fregar un escenario. Por eso, a veces, se le confunde con una especie de asistente personal.  Pero mientras que éste está para facilitar la vida a algún profesional que supuestamente tiene cosas más importantes que hacer, el dramaturgista se debe al proceso de creación en el que está implicado. Sus tareas vienen determinadas por las necesidades que se van planteando a medida que se desarrolla un proceso de creación. Aquí es donde los sentidos juegan un papel fundamental: dado que en un proceso no se sabe nunca lo que va a suceder, el dramaturgista debe desarrollar una facultad muy afinada de percibir qué es lo que corresponde, facilita o se necesita en cada momento. Todo el conocimiento formal debe servir no para establecer una autoridad estática que marca un camino preestablecido y cierto, sino para cultivar una sensibilidad extrema que permita reaccionar ante cualquier circunstancia. Lo que se sabe de antemano tiene valor solo como recurso que, en un momento dado, puede resultar útil. De lo que se trata es de ser extremadamente flexible y de poner todo lo que se sabe y se ha aprendido al servicio de aquello que se percibe o intuye. Una vez que se ha hecho eso, se puede emprender el camino inverso: que lo que se percibe nutra y modifique lo que se sabe. El dramaturgista, por tanto, debe estar constantemente desplazándose de lo conocido a lo percibido y de lo percibido a lo conocido. Este movimiento es el que hace muy difícil hacer una definición gremial del trabajo del dramaturgista. Por eso, nunca le darán un premio.
Jaime Conde-Salazar

2 respuestas a “03 La labor del dramaturgista. Los sentidos”

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