8 visitas, 10 días, 10 de la mañana

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Festival In-Presentable

Hoy  sábado 16 de junio de 2012 es día de grandes celebraciones y, con el lío, acabo confundiendo la National Gallery de Londres con el Museo del Prado. De repente todo se parece inquietantemente a Trafalgar Square.  No me espanto, sigo con mi plan: hay que entrar en el museo. Sé que si dejo a mis pies a su aire, ellos me conducirán al origen, al motivo de las celebraciones. Yo no digo nada y me dejo llevar. Cruzamos salas a paso ligero hasta llegar al lugar. El Bautismo de Cristo de Piero della Francesca. El agua cae en vertical perfecta, moja el cráneo, la nuca y recorre toda la espalda. La posición erguida es el principio de todo. El Bautismo tiene que ver con cómo se coloca la espalda, con la columna vertebral que se alarga perpendicular al suelo. El agua cae de arriba abajo y la cabeza se eleva de abajo arriba. Se trata de crecer como una planta, como el árbol pintado al lado de Jesús, como los árboles del paseo del Prado, como los cuadros que crecen dentro del museo. Bautizar es un poco como regar, para que las plantas crezcan: tallos como columnas. Regar y regar hasta tener un jardín bien bonito y, cuando el frescor y el verdor lo permitan, celebrar una gran fiesta que dure un día entero, desde por la mañana hasta por la noche. Pasar el día, dejar que las horas transcurran sin interrupciones, entregados al puro estar. Llegado el momento hay decidir qué planta quiere ser uno: una hortensia, una palmera, un pruno, un magnolio, unas petunias, … y dejarse agasajar por el frescor de la esperada noche. En este jardín empieza todo.

 

Jaime Conde-Salazar

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