4 visitas, 10 días, 10 de la mañana

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Festival In-Presentable

Cuatro visitas, cuatro chicazos, cuatro horas dentro del museo. Hasta hoy la cosa había sido suave y relajada. Pero el jueves llegó el momento de partirse la cara y darlo todo. ¡Todo por la pintura! Mirar hasta que duelan los ojos, hablar hasta que no quede voz.  Que el entusiasmo no se agote. Que la fatiga no asome el hocico. Dejar que las imágenes nos lleven de la mano: ver y entender son experiencias hermanas. ¿Lo ves? Sobre todo, no parar de perseguir lo importante: buscamos miradas, buscamos los ojos que nos revelen verdades, todas las verdades posibles. No temer a que los ojos pintados tomen el poder y pongan en cuestión nuestra presencia. Aceptamos que nuestra existencia dependa de las miradas que se lanzan desde dentro de la pintura. Renunciamos a nuestro poder y nos convertimos en ciervos: el cuadro de Velázquez nos sirve de espejo. Somos un instante fugaz a punto de salir disparado y desaparecer en el bosque. No hay cazador más rápido que nosotros. Ese es el regalo que nos tenía preparado el Museo. Aquí la historia del arte no tiene nada que decir. A nosotros Goya nos come la polla.

Gracias Sergi Fäustino, Carmelo Fernández y Pere Faura por haber traido a la pasión de paseo.

Jaime Conde-Salazar

2 respuestas a “4 visitas, 10 días, 10 de la mañana”

  1. juan dominguez dice:

    jaime me gustaria que me hicieras un recorrido cuando vuelva en septiembre. me lo perdi por estar ocupado en cositas varias y creo que necesito un guia como tu. que me dices?
    bs
    juan

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