Vuelve el dramaturgista

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¿Por qué volver a escribir sobre la labor del dramaturgista? ¿no estaba ya todo dicho en los doce comentarios inspirados en los doce puntos de Marianne van Kerkhoeven? Posiblemente sí, posiblemente se dijo todo lo que se tenía que decir partiendo de un ensayo. Pero, ¿qué podría suceder si, esta vez,  la materia prima fuera otra, si en vez de partir de un artículo especializado de una revista especializada, partiéramos de una novela?, ¿aparecerían nuevos temas que comentar? ¿o pasaría algo más y tendría lugar una transformación más grave?¿y si el dramaturgista no fuera tanto una ocupación como un lugar desde el que hablar?.
No me puedo resistir a probarlo. Quizás el resultado sea una colección aburrida y sin más interés. Pero quizás también ocurran cosas sorprendentes en este nuevo proceso. El texto materia prima elegido para el experimento es la novela del escritor argentino César Aira (1949) que lleva por título “Parménides”. La obra es ficción y no hay ningún indicio que nos haga pensar que el autor la escribiera con intención de hablar del teatro y mucho menos de la labor del dramaturgista. Sin embargo, hay algo en la historia, en toda la puesta en escena de la narración, que hace muy fácil llevárnoslo a nuestro terreno. Y no está la cosa como para perder oportunidades de comentar. La serie que ahora comenzamos ahora consta de nueve capítulos y cada uno estará inspirado en lo que se cuenta a lo largo de los nueve capítulos de la novela. Todavía no están escritos así que conocemos el punto de partida pero no el de llegada. Aquí comienza nuestro viaje de verano.

 

Jaime Conde-Salazar

2 respuestas a “Vuelve el dramaturgista”

  1. Aimar dice:

    Mecachins! Ya solo con la introducción de la serie me tienes enganchado todo el verano!
    Me alegra que vuelva al ataque “El dramaturgista”.

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