El dramaturgista 1. La llamada.

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La novela de César Aira (en torno a la cual gira esta nueva serie de comentarios) comienza con una frase que lleva a cabo un desplazamiento fundamental: “Esta es la historia triste y fatal del escritor Perinola, que vivió a comienzos del siglo quinto antes de Cristo en una colonia griega de la costa italiana del sur”. Aunque la novela lleve por título el nombre propio “Parménides”, en realidad, cuenta la vida de Perinola. Perinola es un poeta joven sin obra relevante que es llamado por Parménides, el hombre más poderoso y rico de la ciudad, para que le ayude a escribir un libro. En esta ocasión, el protagonista no es un héroe convencional, capaz de ser protagonista de la Historia, sino más bien el segundón, aquel cuyo nombre probablemente se olvidará. Por eso, el nombre que hay que pronunciar para poder hablar de Perinola es Parménides. De alguna manera, este desplazamiento se asegura de que cada uno esté en el sitio que le corresponde aunque lo que nos interese realmente sea el trabajo de quienes, de partida, están dispuestos a renunciar a su nombre.
La llamada de Parménides arrastra a Perinola al centro del relato, al espacio de la visibilidad, a la posición desde donde se pueden contar historias. Perinola responde a la llamada y esto le hace atravesar salones y espacios fastuosos que antes solo había imaginado. Perinola está fuera de lugar.  Ni siquiera conoce el motivo de la llamada: incluso cuando el propio Parménides se lo explica, no acaba de entenderlo. Sí, hay una excusa para hacer que Perinola acuda a palacio, pero en realidad no se trata de resolver ningún problema ni de llevar a cabo ninguna tarea concreta sino más bien de responder a la llamada. Parménides reclama la presencia de Perinola y Perinola va. Al acudir se adentra en un mundo desconocido, en un mundo que había permanecido cerrado para él hasta entonces.  Entra en un lugar de incertidumbre en el que la cotidianidad por la que había transcurrido su vida hasta entonces deja de tener sentido. Aquí comienza la labor del dramaturgista.

 

Jaime Conde-Salazar

Una respuesta a “El dramaturgista 1. La llamada.”

  1. Sonia dice:

    El dramaturgista se identifica con Perinola? Su papel es del que tiene voz pero no opta a la visibilidad? Su papel se elogia desde la ausencia de ego? O es el colmo del egocentrismo querer contar y ademas poder observar el propio relato en boca de otros? El dramaturgista dicta o interpreta? O las dos cosas? Y de la posibilidad de interpretación de su relato, eso estará en sus orden o habrá interpretes y espectadores activos? Donde se queda el dramaturgista?

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