Postal #2

Print Friendly

Querida Ulrike:

Aquiles, el marido de Lina, la dueña de la pensión en la que me quedo en Skopelos me ha dejado una moto. Me aburren los turistas y la playa, así que todos los días huyo del lío y salgo a recorrer la isla. Pero me he propuesto no hacer planes de antemano. En realidad creo que más que llegar a los sitios, lo que me gusta es la alucinante combinación de solazo reflejado en el mar, paisajes en movimiento y aire en la cara. Podría pasarme el día entero en la moto. El olor a resina de los pinos (solo interrumpido por el olor de las higueras) me tiene totalmente cautivado. En la foto, si te fijas, se ve la iglesita de San Juan encaramada al peñasco. Llegué hasta allí ayer después de escalar infinitos peldaños. Serían como las tres de la tarde y el sol caía implacable. Refugiado en la oscuridad de la iglesita, encendí unas cuantas velas. Fuego dentro, fuego fuera.
Sigue habiendo rocas por aquí.

Thomas

 

Traducción : Valeria Velázquez

Deja tu comentario

 
+(reset)-