Grazie Vittoria

Print Friendly

Cuando uno llega de rebote a algún ámbito desconocido agradece en el alma que alguien le explique qué es lo que allí se cuece, que te haga de cicerone y te cuente el coloquial quién es quién: qué hace, qué hizo, por qué ha llegado hasta allí, si se terminará yendo… En fin, esas cosas que se cuentan en las inauguraciones con una copichuela en la mano. Pero la mayor parte de las veces no nos encontramos con la persona idónea que nos lleve de la mano, y otras muchas, digamos la verdad, son los propios prejuicios los que nos impiden escuchar al que tal vez más nos podría enseñar…

No vivimos de flechazos, ni de revelaciones, por eso puede ocurrir que ese acercamiento un tanto frívolo es el que nos lleva con el tiempo a entender lo que realmente hay de profundo, de indispensable, a veces de grandioso en ese mundo que nos era tan desconocido… Bien, todo esto es el preámbulo  para confesar que fue la crítica de danza más importante de Italia, Vittoria Ottolenghi, la que me contó cosas maravillosas del mundo de la danza. Y además aprovecho y confieso otra cosa: lo hizo a través de la televisión. Sí, porque cuando se trata de un arte efímero no nos queda otra que acudir al bendito vídeo y de paso dar las gracias a la tecnología por haber llegado hasta aquí y poder ver bailar a Nureyev con Fontaine.

Sí, un binomio de lo más convencional: la crítica de danza más oficial y encima a través de la televisión. Nada de menos refinado, ni de menos vaporoso, ni de menos intelectual…  pero así de cercano, de hipnótico, de esencial… Grazie Vittoria


Deja tu comentario

 
+(reset)-