La Clausura III

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clausura 2 004

Confinement in search of an identity un proyecto de Regina Fiz y Abel Azcona

El hijo busca el castigo. Necesita el correctivo del Padre para saber que existe. La disciplina impuesta es la única certeza que el hijo es capaz de reconocer. El dolor es el premio. El hijo no tiene ninguna intención de cuestionar la autoridad del Padre: su desobediencia tiene como único fin lograr que el Padre sea cada vez más fuerte y  sus castigos más contundentes. El hijo no tiene ningún interés por el mundo, solo aspira a ser reconocido por el amor del Padre a palos. Se trata un hijo malcriado que siempre consigue lo que quiere y que no para de preguntar “¿me quieres?¿me quieres?¿me quieres?… (Irigaray, 1993: 134)
Mientras tanto la Madre borda una camisetita con hilo de oro que cubrirá el cuerpo de su auténtico hijo bastardo el día de su bautizo.

Jaime Conde-Salazar

REFERENCIA
IRIGARAY, L., 1993, An Ethics on Sexual Difference, Cornell University Press

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