La clausura IV

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Confinement in search of an identity un proyecto de Regina Fiz y Abel Azcona

Quizás sería mejor mirar para otro lado y hacer como que la cuestión no tiene importancia. Mejor dejarlo pasar. El ritual burgués nos ha enseñado a guardar la compostura. Por mucho que hoy en día nuestras vidas se hayan llenado de personas chillonas e incontinentes, nosotras nos resistimos a la ordinariez y, simplemente, miramos para otro lado y dejamos que la identidad descanse y se conserve como hasta ahora.
Identidad… ¿a qué? A estas alturas resulta complicado seguir creyendo que la cuestión de la existencia se pueda resolver en una sola ecuación que iguale dos extremos. La fórmula “yo soy esto” utiliza el ser como hormigón que, al fraguar, transforma la incertidumbre, la disparidad y lo líquido en un único bloque de materia sólida y uniforme. Hablar de identidad tendría sentido si, al pronunciarse, las cosas se convirtieran en pura acción, en estricto devenir. 
Quizás, siguiendo a José Luis Pardo, deberíamos intentar deshacernos de la identidad y emplearnos a fondo en la producción de intimidad (La intimidad, 1996). Entonces la casa se llenará y acabará convirtiéndose en el auténtico escenario de la lucha gozosa que  provocará, por fin, nuestro renacimiento glorioso. Seguramente, cuando esto suceda, ya habremos olvidado nuestros pequeños vicios burgueses.

Jaime Conde-Salazar

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