Empezar

Print Friendly

LIBERTÉ

Liberté, Egalité, Beyoncé . Play Dramaturgia. Teatro Pradillo. 11 – 14 de diciembre 2014

A veces cuesta darse cuenta de lo que pasa cuando algo comienza. El proyecto moderno nos ha configurado de tal manera que el principio de las cosas se reduce a la producción incansable de novedad. Lo que empieza, es lo nuevo. Lo que mantiene la máquina en funcionamiento es lo nuevo y lo que azuza el deseo de lo nuevo es la posibilidad de vivir la experiencia de “descubrir”, “estrenar”, “decir lo nunca dicho”, etc. Así, como lo nuevo deja de serlo enseguida y se agota en cuanto aparece algo más reciente, pues la máquina no deja de funcionar nunca. Lo más nuevo es lo que sustituye a lo menos nuevo. Y así sin fin y sucesivamente. Esta economía ya nos la sabemos y nos sometemos a ella sin demasiada resistencia a diario. Lo sabemos y nos gusta: “lo último es lo primero, lo nuevo”, el último aifon-deloscojones es el que nos pone.
Pero quizás va siendo tiempo de que nos ocupemos de imaginar otras posibilidades de empezar que no sean esclavas de la producción de novedad. El colectivo Play Dramaturgia ha presentado su primer trabajo largo del pasado fin de semana en el Teatro Pradillo. Mucha expectación, muchos ojos atentos a lo que pasaba, la sala llena hasta arriba todos los días… síntomas claros de que la bestia estaba despierta ante la posibilidad de que apareciera una nueva “novedad” que deglutir y con la que seguir engrasando sus mecanismos. Carne joven con la que alargar el relato oficial de la historia: estos podrían ser los cuerpos sobre los que perpetuar la secuencia de evolución positiva hacia la modernidad cada vez más absoluta.
Pero resulta que lo que ha querido hacer Play Dramaturgia es precisamente plantarse y responder a la idea de juventud heroica impuesta por la máquina moderna. ¿Qué es esa categoría que se asigna a esos grupos de población que tienen pocos años? ¿Qué mierda es esa de que le cuelguen a uno el cartel de “joven”?
Para abordar estas cuestiones se han metido en el teatro. Nada les obligaba a ello, podían haber elegido cualquier otro aparato de producir representaciones. Pero han querido empezar por el teatro, ese dispositivo que permite estar vivo y presente mientras que se hacen las cosas pero que, sobre todo, gracias a la repetición que necesariamente sucede cada noche, permite ejercer cierta violencia sobre el sentido hegemónico, sobre la pesada consciencia cotidiana. Nos metemos en el teatro para flipar, para conquistar otros estados de consciencia posibles y no siempre autorizados.
Pero sabemos que el dispositivo convencional del teatro funciona muy bien y deja muy pocas grietas por las que escapar a la subjetividad burguesa tradicional. Por eso lo primero ha sido meterle mano a la arquitectura. Frente a la distribución clásica que coloca al espectador justo frente a la escena haciendo que sus ojos coincidan con el eje de visión privilegiado, han producido un teatro ligeramente desajustado. Los elementos son los mismos que en un teatro convencional: grada, escena y punto de fuga. Pero los ejes han sido claramente desplazados. La grada se ha colocado atravesada en la sala de tal manera que los espectadores en vez de mirar hacia una fuga infinita y simbólica se encuentran frente a una esquina y unas puertas de emergencia. A la izquierda, creando un plano oblicuo hay una pantalla que si queremos mirar, debemos girar la cabeza. A la derecha, claramente dentro de la escena está colocada la mesa de luces y sonido de tal manera que, esta parte que se suele ocultar para acentuar la “magia” teatral, es totalmente visible y presente. Colocados así los elementos del dispositivo, los espectadores pierden el poder visual total sobre la escena y se ven obligados todo el tiempo a elegir hacia donde quieren mirar, es decir, a hacerse cargo de su propia mirada: ves lo que eliges ver.
En este espacio teatral enrarecido comienzan a pasar cosas.  A lo largo de la obra se suceden cinco acciones claramente delimitadas. Pero lejos de crear un discurso, una trama dramática a lo largo de la cual se desarrollan los temas y cuestiones de la obra, esta serie de acciones parecen más una acumulación de intentos. Aunque siempre una cosa lleva a otra, no hay relaciones causales entre las partes. De alguna manera, cada acción tiene mucho de ejercicio independiente que se desarrolla y resuelve en sí mismo. Lo que se ofrece a la mirada no es otra cosa que el propio despliegue de la acción. En este sentido, el tiempo parece más cercano al de la performance que a la del teatro. Lo que se ve es la duración de cada ejercicio. Evidentemente, cuando digo “ejercicio” no me refiero a nada que tenga que ver con ningún tipo de entrenamiento sino más bien a ese carácter de labor, de trabajo real que tiene todo lo que se muestra en escena. Así, el cuerpo de quienes que se ocupan de realizar cada una de las tareas es el lugar principal del suceso que se muestra. Y el espectáculo emerge precisamente en la transformación de esos cuerpos que se someten a la acción y a la mirada de los espectadores. Sin duda, el hacer y el mirar son dos los agentes que a la vez producen y sostienen todo lo que se crea en escena. También el texto.
El texto es una acción más. Esto queda claro desde el principio: la primera frase que se proyecta en la pantalla oblicua declara que esas letras están ahí solo para iluminar. A partir de de este momento se hace evidente que ese texto desplazado a la pantalla, es decir, desencarnado, está ahí como interpelación a los que leemos. El texto escrito y proyectado se convierte en una especie de objeto cuya función no es tanto producir sentido como hacer aparecer imágenes. Esas imágenes perfilan sutilmente la cuestión que aborda la obra sin necesitar explicar nada, esto es, confiando en el poder de la consciencia de los espectadores para armar cada una su propio discurso. Al igual que las acciones en las que se comprometen los cuerpos en escena, el texto simplemente se despliega y transforma a lo largo del tiempo. Por eso, no resulta nada raro cuando el texto aparece como voz encarnada: simplemente se trata de alguien que nos cuenta algo, de alguien que dice, que se hace cargo de la acción de pronunciar palabras y contar una historia.
Como decía, las cinco acciones que se llevan a cabo durante el espectáculo no constituyen una trama dramática al uso: no hay ni peripecia, ni discurso, ni resolución, ni puntos de llegada. De alguna manera, en la propuesta hay una rendición a cada una de las cosas que se hace. En ese sentido, parece que todo se queda en el aire, como suspendido, como sin rematar. Y ahí quizás es donde está la clave: seguramente el principio no es solo el inicio de un drama, la promesa de un desarrollo, sino también la posibilidad de cierta suspensión del tiempo discursivo. Y la juventud no es otra cosa que la capacidad de permanecer en esa suspensión, en todo lo alto, en ese lugar en el que el tiempo deja de ser transcurso, el ser se transfigura y aparece la posibilidad de la epifanía. Nada que ver con la edad.  Empezar no es iniciar un trayecto sino insistir; saber que no hay que llegar a ninguna parte y, por eso precisamente, no tener miedo en repetir; en volver sobre lo mismo hasta que la lógica del sentido reviente. Las cinco acciones puestas juntas parecen una ceremonia, algo que disiente de lo que podemos llegar a entender con claridad y que por esa razón no deja de intentarlo. En el fracaso inevitable que sobreviene cuando acaba cada función, nace la necesidad de volverlo a intentar, de volver a buscar ese tiempo suspendido, de apoderarse de esa juventud que no reconoce ni pasado ni futuro.  Y el teatro posiblemente sea uno de los dispositivos más propicios para llevar a cabo esta labor. Por eso, quizás tiene sentido dejar de producir cosas nuevas que sigan saturando y haciendo crecer de forma esclerótica lo que ya conocemos,  y dedicarnos a empezar a conciencia. Todas las veces que haga falta hasta que nos atrevamos a imaginar el principio como un suceso intransitivo, que no necesita objeto ni fin más allá de la propia acción. Algo así como bailar.

Jaime Conde-Salazar

Deja tu comentario

 
+(reset)-