Still alive (0). Prefacio

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Empezamos a trabajar juntos en el projecto Still Life en la primavera de 2010. Por aquel entonces, vivíamos en Roma y pasábamos los días paseando, comiendo y haciendo planes. Habíamos recibido el encargo de realizar una obra para 20eventi, un evento que  pretende acercar el arte contemporáneo a los pueblos de la región de Sabina. Esa era la excusa para ponernos a trabajar. Al principio, buscamos insistentemente un relato que justificara nuestra acción. Imaginamos muchas historias, la mayoría de ellas rayaban con lo absurdo. Sin embargo, todas tenían algo en común: intentaban explicar la desaparición de Doris Sterling, un personaje que meses atrás habíamos inventado en uno de nuestros paseos. Tirando del hilo de la desaparición, llegamos a los bodegones. Entendimos que, además de ser una de las maneras clásicas de representar el paso del tiempo, muchos de ellos tenían también algo intrigante: parecía que alguien acababa de abandonar la escena. Los objetos aparecían como pruebas que delataban la presencia de un cuerpo en huída que, medio segundo antes de captar la imagen, estaba todavía dentro del campo de la visión. Ese cuerpo, era nuestra deseada presa. Hacer bodegones, se convirtió en algo parecido a salir de caza. Los objetos acumulados serían una suerte de trampa, una suerte de invocación que propiciaría la presencia de ese cuerpo escurridizo que eludía nuestra mirada.
Sólo quedaba ponerse manos a la obra. Dos participantes. Cinco escenas. Siete elementos. Se trataba de jugar. Cada participante podía poner, quitar o mover por turnos. No se podía hablar durante la partida y ésta acababa cuando alguno de los dos, decidía renunciar a su turno. Entonces se hacían tres fotos: la composición, la “pillada” y la catástrofe que hacía que la imagen se descompusiera. Acabado el proceso, nos encontramos con quince fotografías que fueron presentadas en un pequeño local en Toffia y más tarde en la Real Academia de España en Roma.
Ahora, meses después de hacer las fotos, emprendemos la tarea de construir el relato. Tenemos las imágenes y vamos a escribir un texto, una historia . En vez de objetos, trabajaremos con palabras respetando, de nuevo, turnos de intervención. Cada imagen inspirará un texto que se irá publicando semanalmente. El punto de partida, la carta que Doris Sterling le envió a su asistente justo antes de desaparecer.
Francisco Villar y Jaime Conde-Salazar

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