El Presentador (II)

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Escena Contemporánea. Ciclo “La ética del artista”. Presentación de Carlos Marqueríe. Off Limits. 7 de febrero. 20:00h.

No se trata de dejarse crecer el pelo, ni de teñirse, ni de ponerse peluca. Se trata de ponerse a  ser otra. Dicho de otra manera y robándole, una vez más,  las palabras a André Lepecki, se trata de ser un cuerpo que “siempre llega tarde a su propia llegada y siempre va por delante de su propia salida” (Exhausting dance, 2006:51).  No es cuestión de llegar e instalarse en un nuevo personaje, no va de inventarse un lugar más o menos divertido al que huir y en el que refugiarse. El Presentador debe encontrar la manera de no encarnar a ese personaje que el público más tradicional le asigna. Pero por otro lado, debe tener cuidado de no convertirse en una parodia aunque esta le sirva de confortable y protectora trinchera. Entre esos dos extremos está su labor. Hay que recordar siempre que lo único importante es el invitado y lo que ha venido a contar a los espectadores. La peluca rubia es una metáfora del proceso de tránsito que le permitirá al Presentador ser prácticamente invisible. Como el Correcaminos,  debe llegar a ser una sutil estela que da paso a la presencia sólida, esa encarnada en la figura de autoridad que llamamos “artista”. Y, sobre todo, no dejarse atrapar. Nunca.

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