Léonide Massine (II)

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Massine sigue contándonos, desde el islote de Li Galli, cómo la pintura italiana inspiraba sus coreografías. Solo al principio del filmado aparece de nuevo el azul del mar, pero como un poco pintado, su azul es demasiado evidente. ¿Son las pinceladas azules de una tela?

En 1917 Léonide visita a la familia Semenoff en Positano: “Los Semenoff vivián en la parte alta del pueblo, en un gracioso molino antiguo reformado. Durante la primera noche que transcurrí allí, mirando por la ventana, vi una isla rocosa desierta a varias millas de la costa. Cuando, a la mañana siguiente, pregunté por ella a Mikhail Nikolasevic (Semenov), me dijo que era la más grande de las tres islas de Li Galli, estando las dos más pequeñas escondidas a la vista. Pertenecían a la familia local de los Parlato, que la visitaban para cazar perdices en primavera. Ese día cogimos una barca hacia la isla que había visto y descubrí que estaba formada por ásperas rocas grises privadas de vegetación, a excepción de algunos matojos quemados por el sol.  Fui soprendido por la belleza de la vista del mar, con el Golfo de Salerno que se extendía en la lejanía. Con Paestum al sur y los tres farallones de Capri en el extremo septentrional del Golfo, tenía toda la potencia dramática de una pintura de Salvator Rosa. Rompía el silencio el murmullo del mar y algún grito de gaviota. Sabía que en este sitio habría encontrado la soledad que buscaba, un refugio de las presiones extenuantes de la carrera que había emprendido. Así que decidí, propio allí y en ese momento, que un día habría comprado la isla y habría construido mi casa”

Lorena Coppola (ed.) Léonide Massine. La mia vita nel balletto, Fondazione Léonide Massine, 1995.

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