Li Galli de Nureyev

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El Superarchivo nos lleva de un lado a otro, al infinito, rebotando de una estantería a otra, de un legajo a otro, de un documento a otro, excusas con las que vamos creando nuestra propia historia. Afortunados, ahora hemos encontrado nuestro punto de gravedad: Li Galli. Nos hemos dado cuenta de que el ballet pasa por allí ¿por qué vamos a perseguirlo de un lugar a otro?, ¿por qué vamos a irnos de un lugar tan increíble? Además, por si las señales no fueran demasiado claras, y pensáramos que esto es solo una simple coincidencia, Nureyev, como Massine, elige justo este lugar  para recordar su vida. Dos años antes de su muerte: desde su infancia en Rusia hasta llegar a sus pies deformados. La historia pasa entera, de arriba abajo, por estas pequeñas islas. Qué paradoja: ¿por qué también él conjura a las sirenas queriendo no olvidar? Justo a ellas…

Nureyev descubrió las islas en 1984, cuando fue a Positano a recoger un premio que llevaba el nombre de Massine. Las compró y las reformó dotándolas incluso de un helipuerto… aunque él prefería quedarse a dormir en la torre sarracena. Allí pasaba los veranos. Los inviernos en su otra isla, la del Caribe (la que no parece invitarle a recordar).

En 1991 Nureyev cuenta, desde su casa en Li Galli, su vida a Patricia Foy. De ese relato surge un documental. Aquí su alfa y su omega, los dos escritos con el azul mediterráneo.

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