Regina Fiz va a ARCO

Print Friendly

First Collection de Regina Fiz. Galería La Pieza. Madrid. 18 y 19 de febrero de 2011

ARCO. Feria internacional de Arte Contemporáneo. Ifema. Madrid. Del 16 al 20 de febrero de 2011

Uno va a Arco por ver si se encuentra con Mar Segura. Uno va en busca del arte contemporáneo y acaba, no sé cómo, dentro de un extraño chilaút azul patrocinado por una marca de ginebra, con un dry Martini en la mano. A las once y media de la mañana. Cuando logro salir, tres horas después, no paro de acordarme de Las Grecas. En este estado todo parece más fácil. Comienzo a caminar. Veo cosas, pero nada me llama, nada retiene ni devuelve la mirada. Mucha calma. Todo es superficie, nada se separa de las paredes. El miedo se siente en el aire: ahora toca ser bueno, se acabaron los tiempos en los que se podía hacer alarde. Ahora toca contención. Pero es tan aburrida… Y sigo sin dar con Mar Segura. Sí, es cierto, muchas de las que vagan por la retícula de galerías podrían ser. Pero no son. De repente, oigo jaleo. Fotógrafos que corren. Cámaras y reporteras alcachofa en mano. Salen disparados de debajo de la moqueta fantasma, todos en la misma dirección. Por fin, pasa algo, por fin algo vivo que se separa de las paredes. Es Regina Fiz. Las galeristas reconocen su Gucci auténtico y, al paso de la espectacular artista brasilera, expresan en voz alta su admiración desde los stands. El barullo de seguidores está compuesto fundamentalmente por fotógrafos que, por fin, han dado con la imagen clásica de Arco (esa que confirma “el arte contemporáneo es una bobada extravagante”); y por mujeres mayores de cincuenta que armadas con sus mechas, sus teléfonos y sus cámaras, no paran de retratarse con Regina. Las señoras que, como de todos es sabido, son las que se enteran de lo importante antes que nadie, entienden de inmediato la jugada. Las obras se aferran a los muros de dm no porque tengan miedo de perforar la sacrosanta superficie en tiempos de crisis, sino porque son telones de fondo: están colocadas allí en espera de que algo relevante pase delante de ellas, bien en la feria, bien cuando ya estén colocadas detrás del sofá. De lo que se trata es de elegir el fondo adecuado, invitar a que Regina pose y retratarse allí con ella, cogidas por la cintura. Las señoras, reconocen a su hermana. A diferencia de lo que le sucede al servicio de seguridad que custodia los accesos a la feria, a ellas, no les asusta la máscara. Saben que solamente es una cuestión de grosor: la de Regina es de piel gris plata hecha a medida en Berlín, y la suya son unos finos polvos, unas decididas infiltraciones subcutáneas o una exquisita pestaña Shu Uemura. No hay diferencia. Máscaras como las que supo ver la Riviére, máscaras que marcan el fin de la impostura monástica-contenida-seamos-discretos-en-tiempo-de-crisis-por-lo-menos-que-no-se-note-que-tenemos-un-muro-de-tres-por-cinco-que-cubrir-en-nuestro-salón. Regina y sus hermanas saben que el arte contemporáneo es espectáculo, saben que ellas no han venido para mimetizarse con el muro. Ellas se deben a su público. Y, ciertamente, tanto plano no conviene: hay que atreverse a tener relieve, a salir afuera y tratar las superficies como lo que son, fondos. La obra buena es la que una lleva puesta, la que es capaz de llenar el aire de un perfume inconfundible.  Al final, no conseguí ver a Mar Segura. Se debió quedar en el cortijo.

Jaime Conde-Salazar

Una respuesta a “Regina Fiz va a ARCO”

  1. [...] evento de la noche fue Regina Fiz, repitiendo su conocidísima acción en ARCO, intervino en Escena Contemporánea sin estar programada, y con todo el rigor de su fuerza [...]

Deja tu comentario

 
+(reset)-